16° FESTIFREAK – LA PLATA

En la siguiente entrevista, conversamos con Joaquín Almeida y Marcos Migliavacca, miembros del equipo de producción y programación del 16° FestiFreak, que se lleva a cabo desde el 9 de octubre hasta fin de mes, a través del sitio web: festifreak.com.

Del 9 al 31 de octubre de 2020 se realiza la 16° Edición del Festival Internacional de Cine Independiente de La Plata FestiFreak, con un repertorio de películas que desafían el canon, eluden la convención e invitan a transitar lo desconocido. En sus múltiples secciones, que incluyen estrenos nacionales y premieres internacionales, el célebre festival local propone una apertura hacia la hibridación y las interactividades, en nuevas formas de experimentar desde el lenguaje audiovisual. Hoy, Juan Velis conversa con Joaquín Almeida (uno de los directores) y con Marcos Migliavacca (programador). El siguiente texto es un fragmento tomado del registro de la entrevista completa, disponible en este enlace.

Juan Velis (JV): Lo primero que me llamó la atención, fue la extensión… Este año se extendió más la duración del Festival debido a la virtualidad, ¿verdad?

Joaquín Almeida (JA): Claro, sí. En realidad, siempre tuvimos la esperanza de poder hacer una pata virtual y una pata presencial. Fue nuestra apuesta desde el principio, para este año. Pensamos que para septiembre-octubre esto iba a aflojar… Nuestra apuesta era poder hacer, efectivamente, el Festival con asistencia a las salas y con la virtualidad al mismo tiempo, con la posibilidad de acceder a algunas salas, porque es en cierta forma el “espíritu” del Festival. Al hacerlo virtual, contamos con mayor disponibilidad de tiempo, entonces decidimos extenderlo y no hacerlo de sólo 10 días, como era antes. Nos parece que fue una buena decisión que terminamos tomando en conjunto, porque permite una mayor distribución y difusión de películas, no tenés el apremio de los tiempos acotados, tener que negociar con un montón de instituciones, gente trabajando en el lugar y mucha más producción.

JV: Otra de las instancias que se “pierde”, en cierto sentido, es el trabajo de lxs voluntarixs, encargados del área de prensa, producción, recepción, en las salas. Y este año me imagino que surgió este desafío de poder cubrir esos roles tan significativos.

JA: Sí, en realidad, hacerlo virtual te evita el rol del proyectorista, el que corta boletos, el que reparte folletos, el que recibe al invitado… Eso te lo evita, pero hay un montón de producción detrás que sigue estando. Toda esa energía que se ponía en la presencialidad, se pone en la modalidad virtual. Además de que tuvimos que aprender un montón de cosas, porque esta adaptación también te obliga a ese aprendizaje.

Marcos Migliavacca (MM): Hay toda una estructura de voluntarios y voluntarias que permanece, no tan vinculada con al aquí y ahora del Festival que marcaba la presencialidad. Por ejemplo: el staff de subtituladores, que permanece de años anteriores. Pero en sí hemos trabajado a distancia con el mismo nivel de colaboración. Ese rol está presente, y el Festival se puede hacer gracias a esa ayuda. Hay toda una red de trabajo más extensiva que en esta edición queda más tácita, pero está y se sostiene.

JV: También me imagino que implica un doble esfuerzo… más material, más plataformas, más alternativas, más selección de producciones.

MM: Digamos que se puede tomar de dos maneras: como una limitación o como un desafío, nosotros emprendimos el desafío y nos parece que fue la mejor decisión. De aprovechar las bondades que tiene esta situación, que es pésima para la comunidad, pero te permite romper las coordenadas de tiempo y espacio y extender el Festival, por ejemplo; y darle más lugar a las películas para que puedan ser asimiladas; esto que a veces tiene el Festival de “zambullirse” en el azar de lo que nos propone la sala.

JA: Exacto, y eso es fundamental. Porque la intención no fue hacer un “copiar y pegar” de lo que era la presencialidad, sino pensar un Festival de modo virtual. Plantearnos de qué manera podía ser este Festival de esa forma, sin ser un traspaso sin más. Producción pensada especialmente para un Festival en modo virtual.

JV: ¿A través de qué soporte o plataforma se van a llevar a cabo las proyecciones? ¿Van a optar por vías de reproducción más convencionales y tradicionales como YouTube o, en línea con la postura “anti-canon” que caracteriza al festival, lo harán a través de otra plataforma?

MM: También esto de adentrarse en el mundo de lo virtual, implica una investigación técnica muy intensiva… Entender los factores y características que entran en juego, cómo funcionan las distribuidoras, los requerimientos, las condiciones. No va a ser desde YouTube, porque las películas tienen que tener una restricción geoterritorial por un tiempo determinado, ese es el acuerdo con el director, productor o distribuidora. También para que no puedan ser pirateadas y se puedan asegurar la distribución futura en próximos festivales. Esto fue todo un proceso porque las distribuidoras mismas tuvieron que adaptarse a otra situación que no es la habitual, y cómo repensar las condiciones de una película en un festival. Se va a hacer con el soporte de una plataforma que se va a poder acceder desde la página web, ese es el punto de entrada a la programación. Ahí está bien clara la programación y la guía de lo que se puede ver cada jornada, lo que está disponible para ver y lo que está por dejar de estar en cartelera, que estarán disponibles en un periodo de tres días en general (salvo excepciones como la competencia de estrenos nacionales, que estará dos días). Cada día habrá un menú de estreno, donde se podrá ver lo que estrenó el día anterior y posterior.

JA: También está disponible una app para acceder de manera más sencilla.

JV: Cuéntennos sobre la programación del festival y sus eventos. (Actividades, competencias nacionales, federales e internacionales de cortos, largos y premiaciones) ¿Se suman secciones y/o áreas temáticas de proyección nuevas, respecto a las ediciones anteriores?

MM: Hay una estructura del Festival que se mantiene. Hay competencias que permanecen, como la de cortometrajes y largometrajes argentinos. Es importante destacar que no nos gusta el énfasis en esto del sentido de competencia, lo vemos más con un propósito de aunar películas, y visibilizar películas y cortometrajes que nos parecen relevantes, luminosas; y que se genere un diálogo respecto a estas películas y al cine nacional. Luego, hay una curaduría internacional con once secciones, de microprogramas, que es una de las particularidades del Festival: adaptarse a las categorías, seleccionar, y no crear secciones rígidas de antemano. 

JA: También hay secciones como las Musicalizadas, donde se busca pensar nuevas propuestas, diferentes, en relación a lo que era el modo presencial. Junto con los programadores, la idea fue buscar a partir de registros en 360°, salir de las locaciones más típicas como auditorios y teatros cerrados para buscar algo nuevo. Ya que no estamos “obligados” a estar en estos espacios, la intención fue correrse a otras locaciones, como espacios abiertos, en los cuales no sólo empieza a jugar todo el entorno que registra la cámara, sino también factores de sonido ambiental, iluminación, etc. Otros factores que antes no entraban en juego, como el paisaje, que generan una experiencia diferente.

JV: ¿Qué piensan sobre la convivencia de festivales presenciales y virtuales? Más allá de que hoy es una realidad, digamos, “por fuerza mayor”, nos referimos a una masificación del fenómeno de los festivales virtuales, y a sus alternancias posibles con modalidades presenciales. Porque digamos que se trata de una realidad que excede a este contexto tan particular.

JA: Es una pregunta que nos hacíamos… La idea de poder sacar lo mejor posible de esta desgracia. Que lo que quede de toda esta experiencia no sea sólo “bueno, la edición 16 fue la virtual…”, y ya está. Es inevitable pensar que algunas cosas van a quedar, porque hay cosas positivas, pero es necesario ejercitarlo, probarlo, experimentarlo, para encontrar eso que aporte y no que cancele a la instancia del Festival presencial. Hasta que no estaba la pandemia, nunca había tenido ninguna reunión de trabajo a través de Zoom, por ejemplo, y ahora es algo que ejercito todo el tiempo y que, cuando termine la pandemia, seguiremos utilizando. Porque ya lo ejercitamos y lo experimentamos: lo mismo ocurre y va a ocurrir con los Festivales. Esperemos que no se pierda la asistencia presencial, pero es innegable que va a traer nuevas formas de experiencia, producción, contacto; porque tenemos esta experimentación en este momento.

MM: Desde ya, hay un deseo de que las salas no se vean lastimadas por esta situación, sobre todo para esas películas que no son las convencionales, las que no llegan a estrenarse oficialmente. Por un lado, esto genera preocupación, pero por otro lado es entender esta nueva situación de Festivales virtuales, que como todo proceso siempre tiene un momento de saturación que después encuentra su nivel más moderado. Hay que dejar que el tiempo fluya. Por un lado, permite que festivales medianos y pequeños como el FestiFreak pueda tener una expansión de límites, y es necesario poder pensarlo como un lugar de fiesta, de diálogo, encuentro, reflexión; aspectos que de esta manera quedan un poco mediados e interrumpidos, pero es tan incierta la situación que si se pudiera volver incluso a los cines estaría esa sensación de miedo constante. Es un punto para analizar a partir de cómo se vaya dando este proceso.

La idea de poder sacar lo mejor posible de esta desgracia (…) Es inevitable pensar que algunas cosas van a quedar, porque hay cosas positivas, pero es necesario ejercitarlo, probarlo, experimentarlo, para encontrar eso que aporte y no que cancele a la instancia del Festival presencial.

JV: Atendiendo a la multiplicidad de plataformas de difusión y exhibición que existen hoy en día, las producciones de festivales de cine virtual podrían involucrar la adecuación o el ajuste a formatos de reproducción propios de los de las redes sociales, como la relación de aspecto y la duración, entre otros. ¿Qué cambios consideran que se pueden habilitar en cuanto a la forma y el contenido de las producciones (cortos, largos, etc), en sus formatos de producción y reproducción, por ejemplo? Un cambio formal que ya empieza a afectar a todos los Festivales.

MM: Sí, por ejemplo en la sección Expandido hay un programa que se llama Los Exploradores donde, atravesado un poco por esta situación, se da un “trabajo de escritorio”: donde la pantalla es el mundo donde transcurre esa realización. Entonces, las escenas pasan a estar mediadas por ventanas, programas que se abren, reproducciones; aspectos que ya estaban y que este año aparecieron más.  O cortos donde se muestra lo que sucede a través de la pantalla del celular. Lo que yo encuentro ahí es una apropiación del lenguaje cinematográfico a esos medios… no una mutilación, un recorte de sentido que está siendo fragmentado. Como se puede ver en producciones de redes sociales, que trabajan con la inmediatez, con efectos de sentido muy cortos, con fórmula repetitiva, sin una apropiación de ese lenguaje en expansión como sí genera el medio del cine. En construcciones de sentido que van mucho más allá de un solo efecto, de una determinada fórmula que cuantitativamente funciona porque te deja determinada cantidad de likes. Creo que el lugar del cine no tiene que ver con esas sensaciones tan mediadas por la cuantificación. 

JA: Pensar también que hay que salir de esa lógica de zapping, de fragmentación, de relato que se fragmenta, que se pausa, como cuando vemos Netflix. Estamos tan acostumbrados a esto que una película la podemos ver como una serie, en dos partes o tres; y la sala de cine evita esto, al estar inmersos en algo que te lleva y te cierra en ese momento. Eso nos parece muy importante que se pueda seguir sosteniendo a futuro.

JV: Además, las producciones que forman parte del programa del FestiFreak te llevan a eso, se trata de producciones que no podríamos atender o experimentar de otra manera…

MM: Sí, digamos que el posicionamiento no tiene que ser desde la ansiedad, y no estar sujetos a esa necesidad que generan los consumos como Netflix, y producciones pensadas para generar ganchos y que la narración cambie todo el tiempo y que no importe nada más que eso. El Festival se propone una mirada desde otro lado, con otras experiencias y otros personajes, y confiar en eso para poder vivir una experiencia distinta.

El 16° FestiFreak presenta una programación de más de 100 obras durante 23 días, la mayoría nunca vistas en Argentina, distribuidas en secciones y recorridos diarios para no perderse nada. Las películas estarán disponibles en www.festifreak.com.ar mediante la plataforma Festhome TV y con acceso libre.

La clausura tendrá la versión restaurada y en 4k de 8 1⁄2 (1963), de Federico Fellini, a cien años del nacimiento del genial director, y con el auspicio del Consulado Italiano.

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