LA CUEVA DE CHAUVET

ARTE PRIMIGENIO DE IMAGEN EN MOVIMIENTO

NEBRASKA O UN VIAJE INICIÁTICO

<Por Victoria Brandan>

 

nebraskaUn engaño publicitario lleva a creer a Woody, un anciano alcohólico y cascarrabias, que ha ganado un millón de dólares y debe recorrer más de mil kilómetros para cobrarlo. Su hijo menor David -vendedor de equipos de audio, abandonado por su novia y con un alcoholismo solapado- decide acompañarlo, y carga a su padre en el auto y lo lleva a destino pese a las quejas de la madre y su hermano mayor. Quizás por pena o para salirse de su aplastante rutina, Woody y su hijo emprenden el camino hacia el pasado donde se reencuentran con antiguos amigos, familiares y enemigos, lo que lleva a David a descubrir desengaños, heridas de guerra y hasta un rompecorazones en su patético padre.

La última película de Alexander Payne, director de Entre copas (2004), se adentra en el corazón de Estados Unidos. La historia avanza por las allanadas rutas en un viaje de 1500 kilómetros. Nebraska, además de ser el título de esta road movie, es el lugar natal del director, lo cual quizás explique la preferencia por emplazar sus historias en esta ciudad (así sucede en About Schimitd, 2002). Pasa de trabajar con estrellas como Jack Nicholson o George Clooney (Los descendientes, 2011) a preferir como protagonistas, en un acertado casting, a Bruce Dern  -quien posee una renguera natural- acompañado por un no muy reconocido Will Forte, quien encarna a David, hijo de Woody.

Si se trata de buscar referencias, Nebraska  podría emparentarse con otras road moviesUna historia sencilla (1999) de David Lynchla Paris, Texas de Wim Wenders (1984) o con una más cercana, como El perro (2004) de Carlos Sorín. Ellas comparten la búsqueda del objeto de deseo, en un viaje y sus peripecias de por medio, protagonizadas por personajes mayores y algo perdidos. La narración en estas movies va sobre ruedas y se cuelga de la imagen amplia, extensa, como los paisajes abiertos que acompañan el camino.

Con encuadres y composición muy cuidada prevalecen los planos gran angulares que proliferan gracias a la elección del  formato Cinemascope, el cual permite mostrarlo  todo: la amplitud de los campos estadounidenses, las carreteras infinitas, las calles de pueblitos rurales desolados, grandes cielos nublados  que colocan al  hombre, frente a la naturaleza, en condición de inferioridad.

La fotografía en blanco y negro elegida en la última película de Payne quizás recuerde a la fotografía desarrollada por Walker Evans, durante la gran depresión de EEUU, quien retrata  sin mediaciones la dignidad de las clases más bajas, ocultadas por la Gran América del Norte. Sus retratos de trabajadores rurales de rostros desnudos, sencillos, honestos pero contundentes, se acercan al delineado de los personajes de Nebraska. Se funden en los grises de los paisajes, donde las emociones, despojadas de cualquier hipocresía holliwoodense, dan los matices a los personajes.

De manera particular, son las mujeres de la película quienes llevan los pantalones puestos. Son la voz que confronta y quiere tomar las riendas cuando hay que mantener los pies sobre la tierra. La madre, la tía, la ex novia miran con desconfianza y nos cuentan mas sobre estos hombres de pocas palabras pero sin olvidar su rol de compañeras. “¡Sos igual a tu padre!” Le grita Kate, esposa de Woody, reprochando a su hijo la ridícula testarudez heredada de su padre. Aun así, cuando escuchamos los insultos de la malvada y encantadora Kate, la película prefiere quedarse junto a Woody en el sillón, como para que no se sienta tan solo.

Al igual que en sus anteriores películas, Nebraska recorre ciertos temas recurrentes en la filmografía de Payne, que van desde las relaciones familiares, las contradicciones del ser humano tristemente cómicas, la tercera edad, los sueños perdidos, la vida y sus pequeños y dulces conflictos.

Nebraska es una película entrañable, sin pretensiones grandilocuentes ni mensaje moralista. Viejos amigos y enemigos, amores fallidos, una casa abandonada son partícipes en este humilde recorrido del pasado para entender que el futuro siempre puede ser, al menos, un poquito mejor.

 
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Esta entrada fue publicada en 6 septiembre, 2014 por en Crítica y etiquetada con , , .

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