LA CUEVA DE CHAUVET

ARTE PRIMIGENIO DE IMAGEN EN MOVIMIENTO

MÁS ALLÁ DEL ENEMIGO

<Por Alejandro Noviski>

tangerinesMandarinas es una película estoniana dirigida por Zaza Urushadze. Nominada al premio Óscar a mejor película extranjera, se la dió a conocer con su nombre en inglés “Tangerines”. Sin embargo, su título original es “Mandariinid”, lo que suscita una curiosa impresión homofónica con nuestra palabra para designar tal fruto.

El protagonismo de las mandarinas es el telón de fondo de la trama de este film. Su cultivo y recolección están ahí como un resabio que nos muestra cómo era la vida antes de que la guerra azotara esa región del sur del Cáucaso. Las placas iniciales dan cuenta de esta situación histórica: “En la segunda mitad del siglo XIX, en Abjasia, se establecieron aldeas estonias. La guerra abjasio georgiana, que comenzó en 1992, alteró la apacible vida de los habitantes estonios. La mayoría de ellos decidió regresar a su patria histórica. Sus aldeas quedaron vacías, sólo unos pocos permanecieron”.

Entre esos pocos habitantes que decidieron permanecer aferrados al terruño está Ivo. Personaje principal del film, alto, delgado, de gesto adusto, rudo y misericordioso a la vez, Ivo es un carpintero que tiene por único vecino a Margus, que se dedica justamente a la cosecha de mandarinas. El mundo en que ambos viven es riesgosamente apacible. Preservan, en su actividad y su trato, el espíritu pastoral que se ha perdido con la llegada de la guerra, al tiempo que el film trasmite desde el inicio que el clima de delicada armonía en esta vida integrada a la naturaleza pende de un frágil hilo, y más allá de las montañas se presiente la incesante amenaza bélica.

Es así que un enfrentamiento aislado entre dos grupos pertenecientes a los bandos opuestos altera la rutina de estos dos compatriotas. El combate deja como saldo tres muertos y dos heridos, uno de gravedad. En medio de la sorpresa y conmovidos, Ivo y Margus dan sepultura a los muertos y deciden albergar a los sobrevivientes para que se recuperen.

A partir de allí la película narra la convivencia forzada de estos dos combatientes, el abjasio Asmed y el georgio Nika. Ambos han prometido a Ivo no agredirse mientras estén en ese hogar, y la palabra empeñada obliga a estos dos enemigos a compartir el día y relacionarse.

Al ver un film que aborda el odio regional entre pueblos vecinos, es difícil no recordar la noción de “narcisismo de las pequeñas diferencias” de Freud. En el quinto capítulo de su texto “El malestar en la cultura”, expresa “Siempre se podrá vincular amorosamente entre sí a mayor número de hombres, con la condición de que sobren otros en quienes descargar los golpes. En cierta ocasión me ocupé en el fenómeno de que las comunidades vecinas, y aun emparentadas, son precisamente las que más se combaten y desdeñan entre sí, como, por ejemplo, españoles y portugueses, alemanes del Norte y del Sur, ingleses y escoceses, etc. Denominé a este fenómeno narcisismo de las pequeñas diferencias”.

Si es fácil lograr una cohesión en un grupo humano a través de canalizar las mociones agresivas hacia los pueblos vecinos, esa agresividad se ve cuestionada cuando la convivencia reemplaza a la distancia. El odio nacionalista requiere de cierta abstracción y cierta lejanía del enemigo. Cuando esa presencia abstracta se concretiza en un hombre particular cercano, que se puede ver, escuchar y tocar, y con quien se entabla un diálogo, el lazo social que irrumpe perfora el odio patriótico. Es lo que les sucede a Nika y Asmed. Una vez expuestos a una cruda convivencia los velos nacionalistas se desvanecen, y sólo aparece el otro en tanto hombre, sin las investiduras ideológicas que pudieran desfigurarlo. En este sentido, la trama devela que la cercanía puede vencer a la ideología. Como individuo representante de una nación enemiga con quien se lucha a muerte, un hombre no es nada, es sólo un instrumento de una causa que lo excede: la liberación nacional para los Abjasios, la retención de ese territorio para los Georgios. Pero los hombres como instrumentos de una causa externa necesitan de la distancia entre sí para operar como instrumentos de una voluntad ajena. Expuestos a la intemperie de la cercanía, de la cotidianeidad, del cuerpo a cuerpo, es difícil sostener un odio que está sustentado en una idea proveniente de una tradición y no en un impulso propio y genuino. La gregariedad, el mínimo lazo que surge entre dos seres humanos por el simple hecho de convivir se sobreimprime al odio impuesto.

La trama continúa en detalles de esta vida cotidiana a la que los enemigos se ven forzados a vivir merced a la debilidad de su salud y sus cuerpos y a las pautas que Ivo les impone.

El desenlace de la película es drástico y nebuloso. Una tétrica escena teñida de un escepticismo que dinamita toda pretensión bucólica anterior. Esa escena violenta se da justo en el momento en que parecía que los personajes alcanzaban un momento feliz. Es un tópico del arte que cuando el hombre se acerca a una zona feliz se desencadena la tragedia. Pienso en dos obras: un film, “La insoportable levedad del ser”; y una novela “Plataforma”: en ambos casos la felicidad decapita a quienes se acercan a ella.

Finalmente, la última escena es un enigma abierto hacia un sentido incierto. Luego de despedirse de Ivo, Ahmed se sube al jeep de guerra con su bolso y pertenencias y emprende viaje hacia un rumbo no explicitado. Mientras maneja, toma un casete, lo pone en el estéreo y comienza a escucharlo. La toma se hace aérea y la cámara se va alejando del plano. El detalle del casete no es incidental, es el mismo casete con el que Nika jugaba una y otra vez mientras se recuperaba en su convalecencia. A los que nos alcanzan los años para haber empapado los pies en el barro de los 80´, nos puede evocar cierta nostalgia ese objeto tecnológico. Fue el soporte de los últimos temas musicales de esos años al tiempo que de los primeros programas o juegos de computadora. Una especie de ensamble entre “Love is a shield” y el Gálaga.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 20 febrero, 2015 por en Cine y Psicología y etiquetada con , .

Introducí tu dirección de correo electrónico para seguir esta revista virtual y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

EQUIPO DE TRABAJO

Director: Álvaro Fuentes Escribas: Ezequiel Iván Duarte Mariano Vázquez Francisco Goin Gustavo Provitina Alejandro Noviski Pablo Ceccarelli Álvaro Bretal Giuliana Nocelli Juan Jorge Michel Fariña Pablo Osorio Morena Goñi

Redes sociales

A %d blogueros les gusta esto: