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FESAALP 2015: LA CIUDAD SE VISTE DE CINE

<Por Álvaro Fuentes>

propagandaLa décima edición del Fesaalp posiciona a este festival de cine argentino y latinoamericano como un polo de difusión cinematográfica, reflexión y debate en la ciudad de La Plata. Un espacio que nace de un programa de radio, comentando películas y cortos locales, y que con el paso del tiempo fue sumando las competencias argentina y latinoamericana, según cuentan sus creadores, por la cantidad desbordante de material que les llegaba, y también por una férrea decisión de dar un perfil regional al festival, en función de la importancia que va adquiriendo el cine latinoamericano como usina cinematográfica con identidad política y estéticas propias.

Latinoamérica

Del puñado de películas que vi, las que más rescato son latinoamericanas. De la sección “País invitado”, en la que este año se pasaban películas de Uruguay, quiero mencionar El lugar del hijo. Según una de las directoras del festival, que presentó la película, considerada una de las mejores películas uruguayas de 2013. Se trata de una propuesta que encierra mucho de la historia y el presente de ese país.

La muerte de un padre trastoca la vida ordinaria de un joven que se dedica a la militancia universitaria en su ciudad, pero que se tiene que mudar para arreglar la herencia que recibe, hacerse cargo de un campo y de una casa prácticamente ocupada por una novia del difunto. La película describe muy bien la presencia permanente de un ser ausente, toda la carga psíquica y material que pesa sobre el hijo que, de no saber mucho acerca de los problemas financieros del padre, debe hacerse cargo de ellos. Al mismo tiempo, ese padre parece haber sido un ser muy querido y respetado en ambientes de militancia política, y por lo tanto al hijo lo rodea cierto aura por haber sido “hijo de”. Interesante para pensar la cuestión de las identidades políticas cuando se juegan cuestiones de familia, las legitimidades heredadas de ciertos actores políticos, las cargas éticas que esos legados conllevan, etc.

En definitiva, se trata de una película sobre el Uruguay de los militantes políticos de los sesentas y setentas, frente al Uruguay de los hijos de esa generación. “El hijo” no es ese personaje que tiene una mano prácticamente inutilizada y que habla con cierta lentitud, sino la juventud uruguaya en su conjunto, que heredó las deudas materiales y espirituales de la generación pasada. Y que heredó también los ideales políticos pero los tuvo que hacer valer en un mundo degradado económica y moralmente. La película narra un Uruguay politizado e idealista, pero repleto de contradicciones.

Por último, la postal del campo uruguayo, esa hacienda que el protagonista hereda y que pretende vender, las vacas y el arreo, los paisanos que parecen medir la fortaleza de este nuevo patrón que aparece en sus vidas y al que instintivamente desafían. La política, las recientes crisis económicas, el campo y los cambios generacionales, son tópicos que configuran una metáfora profunda, cruel pero sin perder la ironía, del Uruguay actual.

Vi también el documental chileno Propaganda, ganador en la competencia latinoamericana de largos. Una serie de directores del país vecino siguen con sus cámaras a los distintos candidatos a la presidencia de 2014 en Chile. Con tomas fijas van componiendo un gran muestrario de situaciones pre-electorales, los diversos estilos de los candidatos, lo que hay detrás de la imagen pública, etc. Sin voz en off, un prolongado desfile de poderosas imágenes invita a reflexionar sobre la vida política en el mundo contemporáneo.

Argentina

De las argentinas que vi, me quiero detener en la de Matías Piñeiro, La princesa de Francia, muy esperada en este festival, y de un director joven que se convierte poco a poco en una promesa del cine intelectual argentino. La película es interesante: una serie de personajes femeninos mantienen relaciones sentimentales y amorosas con un personaje masculino central, que es el director de la obra de Shakespeare de la que todas ellas son actrices. Parece querer expresarse cierta levedad de las relaciones amorosas en el universo adolescente o juvenil. A su vez, la historia que se cuenta retoma ciertos tópicos de la pieza de Shakespeare tratada en la ficción.

¿Cuál es el problema que le veo? Básicamente que es una historia sumamente parecida a otra que vi del mismo director, El hombre robado, su ópera del año 2007. Al parecer, esta primera película no forma parte de la trilogía de la que La princesa de Francia es la tercera parte. Según dicen, las otras dos de la trilogía (Todos mienten y Viola) son muy parecidas también a la recientemente estrenada. Quizás hay ciertos y diferentes matices que el director esté invitando a reflexionar en cada una de las películas que presenta, pero que a mí un poco se me escaparon, por lo menos en la comparación entre las dos que vi. Me había gustado El hombre robado, pero sinceramente me decepcionó que las propuestas hayan sido tan parecidas. Prefiero reservarme la opinión hasta que Piñeiro saque una nueva película con un planteo diferente a lo que ya vi.

La competencia argentina la ganó Guido models, un documental sobre Guido Fuentes, un inmigrante boliviano afincado en la villa 31, que lleva adelante el emprendimiento de guiar a un grupo de chicas del barrio por el camino del modelaje. La integración de jóvenes provenientes de diversos países como Paraguay, Bolivia y Argentina, la esperanza de encontrar un camino de progreso y oportunidad de trabajo para ellas, y un viaje a Bolivia tratando de cumplir ese sueño. La documentalista se mantiene siempre fuera de la situación, los protagonistas siguen sus vidas como si no los estuvieran filmando. Buena fotografía. Duro y emotivo testimonio de la aspiración de ascenso social de los estratos más humildes de la sociedad.

La Plata

Hay que destacar, finalmente, la sección “Clásicos platenses” del festival, en que estaba Habitaciones para turistas por ejemplo y también otra que me pareció muy interesante: Sensación térmica. Película platense hecha en 2004 por dos cineastas muy jóvenes, que realizaban su primera película, y elegían como tema la crisis del 2001. La idea es cómo la crisis económica va afectando a una familia en los días previos al colapso, el ánimo social se caldea de escena en escena, anticipando el estallido social. Hay imágenes de De la Rúa declarando el estado de sitio, los saqueos, etc. En resumen, un abordaje valiente, más proviniendo de esta ciudad, de una temática que era digna de ser trabajada por el cine. Buena la iniciativa del festival de crear una sección que oficie de ventana del cine local de las últimas décadas.

Hubo otra sección platense, “La Plata filma”, en que El lechón también se llevó un premio. En esta nota la comentábamos al momento de su estreno.

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Esta entrada fue publicada en 21 septiembre, 2015 por en Sin categoría y etiquetada con , , .

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