LA CUEVA DE CHAUVET

ARTE PRIMIGENIO DE IMAGEN EN MOVIMIENTO

BLACK MIRROR

<Por Luciano Alonso>

Black mirror color 2 ByNEn el año 1920, cierta ferretería madrileña presentaba, como parte de una compleja publicidad, un espejo cóncavo y otro convexo, que deformaban la apariencia de todo aquél que se aproxime a ellos. Valle-Inclán partió de ese episodio para pensar en la deformación de la realidad como metáfora, en la utilización de la literatura (y el teatro) como espejo social. Sostiene que la deformación exagerada de la realidad puede reflejar la verdadera realidad, revelarla, ponerla de manifiesto.

En el año 2011 (el 4 de diciembre) se emite el primer episodio de Black Mirror, una serie que actúa como un espejo deformante de la realidad. Cada episodio es autoconclusivo y no están relacionados el uno con el otro. No obstante, la premisa que se repite es la de presentar una realidad paralela a la nuestra, que bien puede transcurrir en el presente o en el futuro pero que -en cualquier caso- funciona como metáfora de la realidad inmediata.

Es decir que, sin hacer explícito el discurso, se ocupa de exagerar y deformar problemáticas actuales, presentándonos realidades alternativas posibles, del presente o del futuro. He aquí un breve resumen argumental de los episodios emitidos hasta la fecha y, luego, una suerte de conclusión final:

Episodio uno: “El himno nacional”: La princesa Susannah es secuestrada. Para preservar su bienestar y negociar su liberación, los captores exigen que el primer ministro Michael Callow tenga relaciones sexuales con un cerdo mientras transmiten el acto en vivo, a través de la televisión nacional. Michael Callow se opone rotundamente a la exigencia y hace todo lo posible para atrapar a los secuestradores antes de la fecha límite, pero todas sus tentativas fracasan. Así que no le queda más remedio que cumplir con la exigencia de los captores o ser cómplice de la muerte de la princesa Susannah, lo cual resulta inadmisible. Dicha transmisión se convierte en un fenómeno masivo. La princesa es liberada, sana y salva. Un año después, la imagen política de Michael Callow goza de una incómoda aprobación pública, pues su acto ha sido interpretado como un acto de sacrificio y valor. No obstante, es obvio que el asunto no es tan simple. Su vida privada y su dignidad como ser humano se han malogrado irremediablemente.

Episodio dos: “15 millones de méritos”: Las personas deben someterse a algo así como una rutina laboral que consiste en pedalear unas bicicletas fijas de manera sistemática. No se explican exactamente las razones y, en realidad, no importan. Son retribuidos por el trabajo con “méritos” que luego pueden utilizar para modificar o elegir la publicidad y los programas de entretenimiento que completan y (en el peor de los casos), satisfacen el tiempo libre dedicado al ocio. Las personas parecen no tener mayor ambición que cumplir con su rutina y, de manera excepcional, conseguir los “méritos” suficientes para participar de cierto programa televisivo que busca nuevos talentos. Bingham “Bing” Madsen se enamora de Abi. Ambos son simples trabajadores. Pero Bingham “Bing” Madsen ha heredado 12 millones de “méritos” y se los obsequia a Abi, para que ella pruebe suerte como cantante, ya que encuentra que su voz es hermosa. Tiene la esperanza de que pueda liberarse de la desconsoladora rutina que parece ser el destino de casi todos. Abi participa del concurso, pero a los jueces del programa no les interesa Abi como cantante, sino como actriz porno. Ella acepta. (¿Cualquier cosa es mejor que pedalear bicicletas indefinidamente?). Loco de rabia, celos y culpa, Bingham “Bing” Madsen trabaja horas extras y ahorra todo lo que puede para conseguir el dinero para participar del concurso. En realidad, no tiene un plan trazado. Su acto es un acto surgido de la rabia y la desesperación. Finalmente consigue el dinero y lo convocan para concursar. Una vez que está allí, frente a la audiencia, simplemente deja que toda su rabia y su ira contenida estallen. Amenaza con suicidarse en vivo si no lo escuchan. Despotrica contra el sistema. Los jueces del concurso quedan fascinados por el espectáculo y le ofrecen un programa unipersonal. Bingham “Bing” Madsen acepta y así es como termina convirtiéndose en un eslabón más del sistema que pretendía denunciar.

Episodio tres: “Tu historia completa”: A través de la implantación de un chip que se coloca detrás de la oreja, las personas pueden conservar un registro de todo lo que ven y escuchan. La memoria ahora es precisa y fotográfica y los acontecimientos pueden ser revisados indefinidamente.

Liam Foxwell, el protagonista, es un joven abogado que ha tenido una reunión de trabajo que no ha salido como esperaba. Después de la reunión, asiste a una cena entre amigos, a la que asiste un personaje llamado Jonas, quien luego resultará ser un personaje tan desverngonzado que resulta atractivo y repulsivo. Durante la cena, Liam comienza a sospechar que su esposa mira con cariño a Jonas. Cuando vuelven a casa, Liam se entera de que su esposa tuvo una relación anterior con Jonas hace muchos años que ella no le había contado. Liam se pone paranoico y celoso. Se emborracha y decide visitar a Jonas, sin aviso. Al principio, se comporta de manera más o menos decente, pero luego lo reduce y amenaza con quitarle el chip a menos que revise frente a sus ojos las grabaciones que conserva de las veces que se relacionó con su esposa. Jonas lo hace. Liam lo obliga a borrar esas grabaciones. Luego hace lo mismo con su esposa, quien luego lo abandona. Liam, satisfecho y destrozado por su amarga venganza, decide quitarse su propio chip, con la esperanza de olvidarlo todo.

Episodio cuatro:”Vuelvo enseguida”: Ash es adicto a las redes sociales. Está tanto tiempo conectado que a veces parece vivir más en “la red” que fuera de ella. Está casado con Martha. Viven juntos en una casa en el campo. Un día, Ash tiene un accidente con su camioneta y muere. En el funeral, una amiga le habla sobre un programa virtual que ofrece un extraño servicio: la posibilidad de simular nuevas conversaciones con una persona, a partir de la creación de un perfil falso con los datos pertinentes. El “clon virtual” de Ash es perfecto porque el Ash real se la pasaba conectado, así que han podido copiar todos sus modismos, con detalle. La sensación que tiene Martha de estar comunicándose con Ash es tan intensa que la utilización de este software le genera dependencia. Antes del accidente, Martha estaba embarazada. No quiere perder contacto con él, justo en este momento clave. La compañía que le brinda el servicio le ofrece ir aún más allá, probando un modelo experimental. Se trata de un cuerpo artificial hecho a imagen y semejanza. El simulacro es casi perfecto, pero no deja de ser un ser artificial, incapaz de demostrar o generar sentimientos. Al principio, Martha se siente complacida de tenerlo como compañero pero poco a poco pierde interés. No obstante, nunca llega a poder deshacerse por completo de él. A tal punto de que, luego de que pasan años, su hija visita al androide en el ático y le habla como si fuera su verdadero padre.

Episodio cinco: “Oso blanco”: Una mujer despierta en una habitación. No recuerda cómo llegó hasta allí. Lo primero que observa es una serie de fotografías que la incluyen y la pantalla de un televisor encendido, en el que se observa un inquietante símbolo. Al salir de la casa, nota que la gente parece estar abstraída en sus propios mundos, se comportan como zombis. De lo único que parecen ser capaces, es de grabar con sus teléfonos móviles todo lo que observan. Al pedir ayuda, un hombre que lleva un pasamontañas con el símbolo que aparecía en la pantalla del televisor, saca una escopeta y le dispara (sin acertarle). Ella corre y él la persigue. Ella se refugia en una gasolinera, donde hay otras dos personas experimentando una situación similar. Una de esas dos personas es Jem. Ella parece más experimentada, tener cierto control sobre la situación. En adelante, la mujer decidirá continuar a su lado. Aparentemente, deben escapar de los “cazadores”.  La persecución se prolonga durante un tiempo, entre una situación de tensión y otra, hasta que al fin   ella consigue reducir a uno de los “cazadores”, quitándole la escopeta. No obstante, al apretar el gatillo descubre que la escopeta sólo dispara papel picado. Inmediatamente después, las paredes del lugar en el que se encuentran giran para exhibir al público que lo observa todo. En realidad, son los asistentes de un tipo particular de espectáculo. Tal como se explica, la mujer fue declarada asesina y lo que acaba de vivir es el castigo que las autoridades encontraron justo: someterla todos los días a la misma rutina desesperante, en que se la induce, a través de una compleja orquestación y la ingesta de drogas, a vivir una realidad artificial, de pesadilla, sin que ella recuerde o pueda recordar ni entender nada de todo lo que sucede a su alrededor. Mientras tanto, las cámaras la rodean y lo proyectan todo, para beneplácito de la audiencia.

Episodio seis: “El momento Waldo”: Waldo es un personaje de ficción (animado a través de la técnica de “motion capture”, como se conoce a la técnica por la cual se traslada a un personaje tridimensional las acciones realizadas por un ser humano real). El actor Jamie Salter es la persona detrás del personaje. Waldo intenta inscribirse en la tradición del “periodismo satírico”, hasta llegar a extremos en los que, directamente,  resulta ofensivo y de mal gusto. No obstante, el público adora a Waldo, quien goza cada vez más de la aprobación de la audiencia. A pesar del éxito en su carrera profesional, Jamie Salter no parece demasiado satisfecho con su vida privada. Jack Napier, el productor del programa televisivo que transmite a Waldo (y poseedor de los derechos del personaje), insiste con la idea de hacer competir a Waldo en las próximas elecciones. Jamie Salter se opone, pero luego cede. La broma se les va de las manos cuando el personaje comienza a recibir la aprobación pública. Jamie Salter y Jack Napier se reúnen con un agente gubernamental, quien les explica que llegaron a una instancia en la que la broma se ha vuelto un asunto serio y les ofrece el asesoramiento jurídico y estatal que probablemente necesitan. Jamie Salter enloquece por la culpa, la rabia y la impotencia y trata de sabotear la compaña de Waldo. No puede aceptar o admitir que la gente no haya entendido que todo el asunto no fue más que una broma desde el comienzo. No obstante, lo cierto es que Waldo no necesita de Jamie Salter, cuya carrera -desde el momento que decide abandonar al personaje- irá de mal en peor hasta acabar en la marginalidad y la pobreza.

Las modificaciones que la tecnología introduce en la sociedad y los fenómenos culturales asociados a estas modificaciones se han convertido, entre otras cosas, en uno de los grandes tópicos narrativos de la ciencia ficción contemporánea. Analizar Black Mirror desde la distancia que plantea el género es posicionarse en un lugar tan válido como otro. Lo interesante es que, a partir de una ficción, podemos leer la realidad de manera especulativa.

Repasemos: Aunque no existe una princesa Susannah, nadie discute el poder y la influencia de la opinión pública ni los límites a los que han llegado ciertas prácticas terroristas, toda vez que la lucha por el poder ya no se libra entre conveniencias o acuerdos políticos o económicos, sino en la abstracta dimensión de lo religioso y espiritual.

            Desde luego, “15 millones de méritos” transcurre en un mundo irreal. No obstante, si interpretamos todo el episodio como una metáfora de la relación que existe hoy día entre cualquier individuo asalariado y la invasión publicitaria y la rutina y dependencia respecto a su trabajo, lo ficcional ya no parece tan ficticio. Este episodio, con cierto humor negro y de una manera muy simple, plantea una realidad totalmente actual y vigente: la dependencia al trabajo asalariado y la manera en la que el trabajo asalariado limita y condiciona al individuo. Al mismo tiempo, las publicidades son la promesa de una felicidad abstracta y la única manera de salir airoso de lo que parece ser una maquinaria terrible no es otra cosa que la paradójica sumisión al sistema.

Otro tanto sucede con: “Tu historia completa”. De buenas a primeras, puede parecernos que se trata de una pura fantasía, pues no existe un dispositivo que permita grabar y revisar todos los sucesos de nuestras vidas. Sin embargo, la posibilidad existe (si no me creen, por favor lean sobre los Google-Glasses). Por otra parte, el fenómeno de las redes sociales es un corolario de una inquietud más antigua, relacionada -precisamente- con el proyecto irrealizable y persistente de la búsqueda por el control total. Culto al pasado y museografía del pensamiento, las sensaciones y los recuerdos.

Umberto Eco se ha referido a la búsqueda del “Falso Absoluto” como la mayor ambición de Disneyworld. Es decir, un mundo ficticio que finalmente reemplace al mundo real. Un mundo ficticio que puede manipularse y controlarse a voluntad.

La vida, ciertamente, es inaprensible. El único modo de controlar o supervisar lo que nos pasa es recurrir a experiencias previas, a la historia. La gran incógnita, la gran pregunta, es qué elegimos conservar, qué es lo que vale la pena recordar y por qué, tanto sea como sociedad y como individuos. No es posible recordarlo todo, no es posible erigir un catálogo definitivo que incluya al mundo en su totalidad, pero esa parece ser la mayor ambición del hombre contemporáneo. Expandir la memoria de nuestros ordenadores, fotografiar cada momento, archivarlo todo, dejar constancia de cada momento… para finalmente descubrir que la empresa es insostenible y en el afán de documentar la realidad, darnos cuenta que estamos contribuyendo a la construcción de una mentira colectiva.

Así es como parece haber cierta linealidad entre el episodio tres y cuatro.”Vuelvo enseguida” luce como la confirmación de la hipótesis sugerida en “Tu historia completa”. Si estamos reduciendo la vida hasta hacerla caber en una memoria RAM, lo que estamos haciendo -indirectamente- es reducir nuestra humanidad y sabotearnos como individuos. Lo que nos define y nos hace ser lo que somos puede fácilmente ser imitado, reproducido y hasta mejorado por un programa artificial que tranquilamente podría reemplazarnos.

La premisa, desde el segundo hasta el quinto episodio, parece querer demostrarnos que la realidad se aproxima y confunde con la ficción, incluso cuando la ficción es evidente.

En el episodio cinco (“Oso blanco”), hay una variación en el orden discursivo. Aquí, lo que se plantea es una fábula de orden moral y se relaciona con el mito de la justicia humana. ¿Puede un castigo, cualquiera sea, igualar el dolor de un asesinato? Sobre esta incógnita, tan antigua como la civilización, se plantea otra cuestión, muy próxima. ¿Puede el ajusticiamiento convertirse en un espectáculo?

Finalmente, el episodio seis (“El momento Waldo”) funciona como una severa crítica al sistema democrático en pleno auge de la, así llamada, era digital. Este episodio merece un análisis riguroso, pues la problemática que plantea es de una urgencia absoluta. Básicamente, pone en tela de juicio el valor y la importancia del voto, cuando se hace evidente que la brecha entre la calidad de los ciudadanos es cada vez mayor.

En el año 2006, Mike Judge dirigió Ideocracia, una película que -con mucho humor e insolencia- nos presenta un futuro alternativo, gobernado por idiotas. Si la tecnología habilita la posibilidad de que el trabajo antes especializado pueda ser realizado por cualquiera y una economía fracturada produce desigualdad y pobreza, las pésimas condiciones sociales prohijan individuos no calificados que, para más inri, no dejan de reproducirse y multiplicar unas condiciones que empeoran cada vez.

No todo el mundo está capacitado y calificado de igual forma. La soberbia de suponer que el voto de la mayoría debe oírse sobre todas las cosas, engendra un modo de pensamiento suicida.

En un momento antológico, Jamie Salter (el protagonista de este episodio) discute con su agente. En pocas y simples palabras, su agente le explica cómo se deciden las cosas en el mundo de hoy. Pulgares arriba, pulgares abajo. La mayoría gana. Entonces Jamie Salter le responde que el video con mayor cantidad de visualizaciones corresponde a un perro que se pedorrea en youtube. Este diálogo, tan simple y a la vez tan cómico, revela un mecanismo de dolorosa vigencia. Entonces, ¿siempre tiene razón el que grita más fuerte?

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 28 septiembre, 2015 por en Mundos distópicos y etiquetada con .

Introducí tu dirección de correo electrónico para seguir esta revista virtual y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

EQUIPO DE TRABAJO

Director: Álvaro Fuentes Escribas: Ezequiel Iván Duarte Mariano Vázquez Francisco Goin Gustavo Provitina Alejandro Noviski Pablo Ceccarelli Álvaro Bretal Giuliana Nocelli Juan Jorge Michel Fariña Pablo Osorio Morena Goñi

Redes sociales

A %d blogueros les gusta esto: