LA CUEVA DE CHAUVET

ARTE PRIMIGENIO DE IMAGEN EN MOVIMIENTO

¿UN ROUND MÁS?

<Por Pablo Osorio>

creed3La anécdota no es muy conocida pero dice que Sylvester Stallone termina de filmar Los Indestructibles (2009) y empieza con la preproducción de una nueva entrega de Rambo sin esperar, sin esperarse, el exitazo de la primera. Sin duda, el amontonamiento de tantas estrellas del cine de acción, todas juntas, sedujo al espectador joven. Aunque lo que realmente hizo potable la estadía en los cines y avaló la propuesta de las inmediatas secuelas fue que nada, es decir casi todo, es tomado en serio. Lo cual es razonable, ya que con el trauma de Vietnam y la polarización de la Guerra Fría bien lejos, con los avatares de Afganistán apenas televisados por CNN, con el vagón de películas de superhéroes, hoy en día, si no es media en joda, si no se toma en serio, una peli de acción, casi que ni es.

Tal vez esa sea la consigna (no tomar muy en serio) con que se construye Creed (spin off de Rocky), clave y expectativa con la que hay que verla. “No tomar en serio”, no en el sentido de hacer de sí misma un chiste sino con otro sentido de la expresión, no tomar en serio puede ser entendido como ignorar, ningunear. Ojo, no es la primera saga que hace esto, la serie de películas de James Bond, por ejemplo, ha mantenido su vitalidad de cincuenta y tantos años por obra y gracia de esa capacidad de olvidar u obviar las misiones, las mujeres, incluso el Bond de la película anterior. Borrón y cuenta nueva es lo que revivió a Batman de la mano del amigo Christopher Nolan; las películas que no pueden manejar la herencia de las predecesoras, las que pisan mal en los lugares comunes que las anteriores crearon, son las que menos airosas quedan como resultado final: la absurda y torpe Terminator Génesis (2015) y la disneylaniana Star Wars 7: El despertar de la fuerza (2015) son prueba de eso.

Borrar y que brille por su ausencia, es el truco de Creed; el sacar a Rocky de pantalla para volverlo imprescindible favorece no sólo la actuación de Stallone (ahora candidato al Oscar como mejor actor de reparto) sino la recepción del personaje que por omnipresente en las anteriores dos películas (Rocky V y Rocky VI) hartaba como precario filósofo con las constantes analogías entre el boxeo y la vida. Así compartiendo y cediendo el trajinar del film con Adonis Johnson (hijo póstumo de Apollo Creed) interpretado apenas correctamente por Michael B. Jordan, Rocky encuentra no sólo a un discípulo sino una especie de espejo deformante, una figura que a turnos muestra lo que Rocky ya no es ni será y lo que Rocky es siempre en la cultura popular. Adonis encarna los jeites clásicos e infaltables de la saga: el entrenamiento, la corrida, la pelea, el short con la bandera de los Estados Unidos y hasta el ojo maltrecho (ese ojo: “Córtame el parpado, Micky”. Dios bendiga algunas frases.). Juntos Rocky y Adonis forman un dispositivo, ambos se complementan como un dueto de perdedores hermosos que cuando ganan en realidad pierden y cuando pierden en realidad se llevan una victoria. Como contrarios, sirven para que los chistes sobre la vejez (chistes que vienen rebotando desde que Rocky entrenó a Tommy Gun) realmente tengan sentido. Pero el dispositivo no acaba su tarea ahí, Balboa y Johnson, juntos, convierten a Creed, como a todas las películas de Rocky, en el largometraje políticamente más correcto de la temporada. Porque si Los 8 más odiados de Tarantino ponía en el centro de la discusión el conflicto racial, Creed muestra a negros y blancos felicísimos de la vida en tierra estadounidense, a tal punto, que si en el ring no se sopapea algún latino, el europeo, esta vez un inglés, Ricky “Pretty” Conlan, es el indeseable, malo malísimo, rival a superar.

Es difícil asegurar que haya una secuela, aunque estamos en tiempos en que no hay películas que clausuren la saga y terminen el negocio; si no se anuncian nuevas entregas (Thor, Spiderman, X-Men, Actividad Paranormal, etc.), se anuncian remakes. Acumular películas a punta de repetir formulas, una película con menos valor artístico que la anterior es el operar de los grandes estudios. Hay una candidata al Oscar que es excepción y confirma la regla: Mad Max: fury road, pero esa es otra discusión. A Creed no le ha ido mal con el público y a pesar del botox y que sigue siendo de madera, nadie puede negar que Stallone es un trabajador. Van siete películas, el semental italiano tiene varios achaques en el cuerpo pero el árbitro todavía no dijo knock out.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 17 febrero, 2016 por en Sin categoría y etiquetada con , .

Introducí tu dirección de correo electrónico para seguir esta revista virtual y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

EQUIPO DE TRABAJO

Director: Álvaro Fuentes Escribas: Ezequiel Iván Duarte Mariano Vázquez Francisco Goin Gustavo Provitina Alejandro Noviski Pablo Ceccarelli Álvaro Bretal Giuliana Nocelli Juan Jorge Michel Fariña Pablo Osorio Morena Goñi

Redes sociales

A %d blogueros les gusta esto: