LA CUEVA DE CHAUVET

ARTE PRIMIGENIO DE IMAGEN EN MOVIMIENTO

ANOCHECER DE UN DÍA AGITADO: ACERCA DE TANGERINE DE SEAN BAKER

<Por Ezequiel Iván Duarte>

TangerineByNHay obras capaces de condensar en apenas una jornada todo un universo: personajes con un pasado sensible, marca física a la vista; lugares con sus pujas de movimiento y quietud, de secretos y verdades expuestas, de historias esculpidas en la luz; recorridos en los que la vida se transforma, sube a alturas frenéticas, cae en abismos de humillación.

Un atardecer y la Nochebuena le bastan a Sean Baker para desarrollar un mundo en el que se adentra como un documentalista. Porque Tangerine es una película muy de nuestros tiempos. No sólo por haber sido rodada con un iPhone 5 al que se le adaptaron lentes anamórficas, o por su aproximación al género y la sexualidad, sino también porque borra los límites entre documental y ficción, como es cada vez más usual en el cine independiente internacional.

La prostituta con el corazón de oro

Sin-Dee Rella es una chica trans que acaba de salir de la cárcel. En Donut Time, un local de venta de donas que funciona como centro neurálgico del film, se reúne con su mejor amiga Alexandra, también trans, también trabajadora sexual. Una revelación respecto a Chester, el 840 que Sin-Dee considera su “novio”, funcionará como botón de disparo de la máquina centrífuga que es Tangerine.

La eficacia plástico-narrativa de Baker y su co-fotógrafo Radium Cheung es ostensible: la cámara-teléfono no desenfoca, no vibra ni zumba como abejorro, lo que ya es un mérito y una distinción en el mundo del cine digital contemporáneo. La profundidad de campo que logra en varias secuencias es notable, muchas veces acompañada de un primerísimo primer plano que ayuda a que los objetos y personas aparezcan en capas sobre una superficie curva que ayuda a apreciar la extensión aplanada de Los Ángeles.

Y, si bien estamos en la víspera de Navidad, la ciudad desconoce los paisajes nevados tan típicos en las películas navideñas estadounidenses. Es el vestuario, pero también los resplandores anaranjados y dorados del atardecer los que tiñen de cálida polución las avenidas anchas, de edificios bajos y desprovistas de árboles. Hay algo sofocante en esta ciudad (algo conurbano), que contrasta con el glamour de una Meca del Cine, aún cuando la acción frenética de la primera parte de la película nos lleve por los senderos de la comedia.

La llegada de la noche y los tonos más bien fríos, verdosos, marcan una evidente diferencia cromática que también es una diferencia de tono: el desamparo irrumpirá en su lucha vital con la amistad y la compasión cuando las emociones y deseos —reprimidos y oprimidos— se condensen como una bola de energía en Donut Time.

Polimorfia

No hay una visión simpática, cómica de la prostitución entre las mujeres trans; tampoco una mirada sórdida. El director construyó su historia a partir de las experiencias personales de las actrices no profesionales Kitana Kiki Rodríguez —Sin-Dee— y Mya Taylor —Alexandra—. Esta aproximación documental sin dudas está detrás de la autenticidad en las situaciones y de la densidad en las caracterizaciones. La película es cruda al tiempo que encantadora —carismática—, pero también melancólica y patética.

La política del deseo que despliega Tangerine no conoce del binarismo heterosexual-homosexual. Aunque es cierto que el maltrato, el despojo que sufren particularmente las mujeres transexuales la recorre como una tensión persistente que se anuda en algunas escenas y en los insultos que profieren los personajes.

Pero ellas jamás se ven reducidas a víctimas. Sin negar las dificultades inherentes a su condición de género, Sean Baker y el co-guionista Chris Bergoch saben capturar el carácter templado de Alexandra, la explosividad de Sin-Dee, las formas que tienen de ponerse de pie y enfrentar al mundo y sus criaturas en una auténtica puja de poder.

Una mención especial merece Razmik, un taxista armenio que constituye otro núcleo del film: complementa la idea de familia, la que se tiene y la que no, la que se desea y la que se elige —en la medida de lo posible—. También, la satisfacción del deseo, las complejidades y aparentes contradicciones de la inclinación sexual, el lugar particular que tienen en el deseo las mujeres literalmente fálicas y la polimorfia —asimismo, esa capacidad de absorber y resignificar lo Otro— que, aunque lejos de un paraíso plural e inclusivo, caracteriza a los Estados Unidos.

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Un comentario el “ANOCHECER DE UN DÍA AGITADO: ACERCA DE TANGERINE DE SEAN BAKER

  1. elzapatodeherzog
    29 noviembre, 2016

    Reblogged this on El Zapato de Herzog.

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Esta entrada fue publicada en 19 marzo, 2016 por en Cine y Derechos humanos, Sin categoría y etiquetada con , .

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