LA CUEVA DE CHAUVET

ARTE PRIMIGENIO DE IMAGEN EN MOVIMIENTO

NO AL DOBLAJE

<Por Fernando E. Juan Lima*>

“Every film is a foreign film”.

Subtitles: on the foreignness of film. Egoyan, Atom y Balfour, Ian (Ed.), M.I.T. & Alphabet City, EE.UU., 2004.

FINDING DORY

El estreno de la última película de la factoría Pixar renueva la preocupación por el avance del doblaje en las pantallas de cine de la República Argentina. Mi primer impulso tuvo que ver con construir la frase que antecede incluyendo la idea de que ese estreno renueva el debate. Pero lo cierto es que pareciera que ni siquiera hay lugar para el debate. La costumbre de doblar incluso los estrenos no destinados exclusivamente al público infantil es vivida como un dato de la realidad, como una expresión del signo de los tiempos frente a la cual no tiene sentido expresarse.

Empecemos por el principio. Hay algo que no parece merecer demasiada discusión, pero sin embargo cabe hacer hincapié en ello porque da la sensación de que no existe conciencia en torno a cuánto se hiere, cuánto se afecta y se contamina una obra cinematográfica con el artilugio del doblaje. Poco importa la inconveniencia de tener que leer el subtitulado (que, es cierto, afecta en algo la imagen) frente a la intrusión de palabras y sonidos que no son aquellas en las que pensó el realizador, que no son la expresión del arte de actores y actrices que componen no sólo con su cuerpo los personajes que vemos en pantalla y que desequilibran y afean el diseño sonoro del film. El doblaje es mayoritariamente realizado por locutores o “especialistas” en ese “arte” cuya solvencia no es necesario aquí discutir. Todo cambio o intrusión es un ataque a una obra concebida de cierta manera como una totalidad. Y lo que sucede con Buscando a Dory demuestra lo salvaje de este embate, en tanto uno de los hilos narrativos es directamente anulado de la trama (todo lo que tiene que ver con las referencias a Sigourney Weaver), junto con los mejores chistes de la película.

Basta con revisar la cartelera para tomar conciencia de cuán ominosa es la situación actual. Incluso en un caso como este en el que se ha extendido algo el alcance de los estrenos en su versión original subtitulada (usualmente, y sólo durante la semana de la premier, hay 2 funciones en el Village Recoleta y poco más), la diferencia es abismal. Existe preponderancia de las copias dobladas incluso en las funciones de trasnoche, en las que es difícil imaginar demasiada presencia de público infantil que no pueda leer de corrido. El fenómeno es el mismo que, cada vez más, sucede con las películas de superhéroes o todo aquello que no encuadra bajo la elusiva etiqueta de “cine-arte”: hasta las películas de terror, calificadas como aptas para mayores de 16 años de edad, en las zonas Sur y Oeste del Gran Buenos Aires y en el interior del país se estrenan mayoritariamente (cuando no exclusivamente) en su versión doblada. Si hay suerte, a partir de las 20:00 (y solo en la primera semana de exhibición) Capital Federal, zona norte del conurbano bonaerense y algún otro aislado oasis podrá ver las películas de manera digna, sin la indebida intrusión que implica el doblaje.

Este curso de acción no es nuevo, ya en la década del 30 del siglo pasado se intentó imponer el doblaje, lo que fue resistido por el público argentino. La comodidad de ver a toda Iberoamérica como un único territorio (lo que se constata también con los cambios acaecidos en los canales de cable al respecto) explica la insistencia de las majors desde ese entonces en mantener la batalla. En momentos en los que los avances digitales han modificado los equilibrios del poder y son ahora los exhibidores quienes parecen tener la manija del asunto (al punto de que son ellos quienes deciden cómo programar las películas, ya que no se necesita más la impresión física del subtitulado), el retroceso es tal que parece demasiado tarde.

No se me escapa que los cambios culturales llevan tiempo. De hecho, ha llevado mucho a la industria imponer el doblaje en un territorio que ha sabido ser refractario a esa tendencia. Es por eso que cabe prestar atención a este tema: a este paso, en un futuro relativamente cercano, sólo podremos ver las películas en su versión original subtitulada en el muy acotado circuito de exhibición alternativo que hemos sabido conseguir (Malba, Bama, Arte Multiplex, la Sala Lugones, cuando no está cerrada durante años por obras que no terminan de arrancar, y poco más). No es cierto que el público “elige” acudir a las funciones subtituladas. La realidad es que no existe opción: la proporción supera la relación de 1 a 10 y las funciones subtituladas son pocas y en horarios nocturnos para películas que tienen otra lógica en lo que asistencia del público respecta.

Aunque nos quedáramos sólo en lo que atañe a los menores de edad, no existe algo así como un derecho a la ignorancia que deba ser respetado. Querer a nuestros hijos implica acompañarlos en su educación, no justificar que se resistan a todo esfuerzo. Que accedan a las películas en condiciones dignas forma parte de su formación, de su posibilidad de apreciar el arte, de la adquisición de la habilidad de decodificar las imágenes en pantalla y leer y comprender de corrido, de acostumbrarse a la sonoridad y tiempos de idiomas diversos. No hace falta pensar en que en torno a un 10% de la población tiene problemas auditivos y es expulsada de las proyecciones que no tienen subtítulos ni es necesario preguntarse si nos gusta que en todo nuestro continente los niños hablen ese mexicano devaluado, homogeneizado y light que nos propone el doblaje para darnos cuenta de la superioridad de un sistema sobre el otro.

El único, extorsivo, argumento que se utiliza es el del trabajo que la “industria del doblaje” daría a muchos actores y actrices. Pues bien, acá está en juego un valor superior y es el de la cultura y educación del conjunto de la sociedad. No resulta atendible castigar al conjunto para generar artificialmente trabajo para un grupo. Por lo demás, más allá de que resulta difícil de entender que un actor (que sabe cuánto importa el uso de su voz en su labor) apoye este tipo de iniciativas, lo cierto es que en Argentina, en los hechos, prácticamente no se doblan las películas que vemos en el cine. Si estamos dando trabajo, este tiene lugar en México, Puerto Rico o Miami (en otras épocas podría haberse incluido a Venezuela, pero eso cambió).

Este es un tema que me preocupa y del que intento ocuparme (pueden ver esta página en facebook https://www.facebook.com/noaldoblaje/ y/o sumarse a esta iniciativa: https://www.change.org/p/a-todos-los-interesados-en-mantener-la-integridad-de-las-pel%C3%ADculas-detengamos-el-avance-del-doblaje-en-el-cine). No creo ser alarmista y realmente pienso que se trata de un tema relevante que hace a nuestra cultura. Frente al habitual reparo de que “la gente elige”, vuelvo sobre lo mismo: fíjense en la cartelera cinematográfica de cualquier diario, cualquier día. La opción en muchos sitios no es tal. Y hace mucho que es así. Es justamente de este modo que se construye cultura. ¿Por qué no planificar y actuar en sentido inverso a como lo viene haciendo la industria audiovisual? Nuestra cultura es demasiado importante como dejarla exclusivamente en manos de la iniciativa privada.

*Redactor de El Amante/Cine; Conductor de La Autopista del Sur (domingos 21 a 24, radio AM750); Columnista de Otros Cines; colaborador Diario BAE.

 

 

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 3 julio, 2016 por en Ensayo y etiquetada con , .

SECCIONES

Introducí tu dirección de correo electrónico para seguir esta revista virtual y recibir las notificaciones de las nuevas publicaciones en tu buzón de correo electrónico.

EQUIPO DE TRABAJO

Director:
Álvaro Fuentes
Escribas:
Ezequiel Iván Duarte
Mariano Vázquez
Francisco Goin
Gustavo Provitina
Alejandro Noviski
Pablo Ceccarelli
Álvaro Bretal
Giuliana Nocelli
Juan Jorge Michel Fariña
Pablo Osorio
Morena Goñi

Redes sociales

A %d blogueros les gusta esto: