EL FUGITIVO

El especialista en series de La Cueva analiza You Are Wanted, serie alemana creada por Richard Kropf y protagonizada por Matthias Schweighöfer, que se sumerge en el lado oscuro de la cibernética.

 

Berlín es la ciudad del futuro y el progreso. Luce unas anchas y pulcras calles, goza de un tránsito ordenado y presume de sus relucientes rascacielos combinados con unos espacios públicos verdes bien abiertos. Este orden tiene lugar bajo la mirada de cientos de cámaras que vigilan sin descanso a los ciudadanos. Lukas Franke es uno de ellos: joven, atlético y con un buen trabajo en una multinacional; Hannah, su esposa, es una reconocida ilustradora profesional y León, su hijito, es la mezcla perfecta de travesura e inocencia. La postal arquetípica de las sociedades del primer mundo cierra con una pincelada de estilo: Lukas celebra sus 40 años en el jardín de su casa de 200 metros cuadrados pero un rato antes lo sorprende, como a toda la ciudad, un inmenso apagón. Uno de los invitados comenta que un grupo hacktivista anarquista se adjudicó el corte de energía que afectó a la ciudad unas horas antes. Esa madrugada Lukas recibe un email, al leerlo desde su celular se ejecuta un archivo y es cuando la postal berlinesa comienza a desgarrarse.

Enemigo público

La serie explora dos universos aterradores: por un lado, la usurpación de identidad y sus consecuencias en la sociedad de la información y, por el otro, la fragilidad de la privacidad en tiempos de redes sociales.

La mañana siguiente a su cumpleaños el joven berlinés es inculpado de formar parte de una célula terrorista. A medida que la acusación se consolida su vida se desmorona y, en paralelo, su pasado emerge y comienza a revelarse oscuro. Lukas Franke no es Robert Clayton Dean (Will Smith en Public Enemy) ni Angela Bennet (Sandra Bullock en The Net). Es un ciudadano común y corriente, un joven empleado de una multinacional cuyos saberes sobre informática se limitan a reinstalar Windows y cambiar las contraseñas de forma regular. Por otra parte, el hacker que lo asedia –el personaje está construido con demasiados estereotipos– maneja todo desde las sombras: altera pruebas de balística, cambia el contenido de cámaras de seguridad y adultera huellas dactilares. Todos los elementos apuntan contra Franke y este no tiene más remedio que huir y tratar de desvanecerse en una ciudad hipercontrolada.

La serie explora dos universos aterradores: por un lado, la usurpación de identidad y sus consecuencias en la sociedad de la información y, por el otro, la fragilidad de la privacidad en tiempos de redes sociales.

La red

Cámaras de seguridad conectadas a internet, fotos privadas publicadas en las redes sociales, correos electrónicos, transferencia de dinero a través de la web, etc. Gran parte de las actividades que antes se realizaban analógicamente hoy pueden resolverse frente a una pantalla. El sistema está presente en todos lados, es invisible y funciona como una caja negra cuyos algoritmos no son más que galimatías para el usuario promedio. Hace poco más de un año Google reconoció que, aunque los usuarios desactiven la geolocalización de los smartphones, estos siguen informando sobre su ubicación. El panóptico del siglo XXI no descansa.

Lukas Franke, como la gran mayoría de los berlineses, tiene una vida integrada con las nuevas tecnologías; resuelve asuntos laborales desde su PC portátil, su teléfono o tableta, su hijo juega con un dispositivo similar y su mujer desarrolla y presenta muchos de sus trabajos de forma digital. Cada uno trabaja –o juega– con aparatos que tienen una o más cámaras, ventanas por donde el hacker vigila a la familia Franke.

Las cámaras que penden de los postes de luz, en las puertas de los comercios y en muchos automóviles registran una cotidianeidad que, bajo la ilusión de una seguridad que involucra una vigilancia permanente, vulneran el día a día de los ciudadanos de Berlín. Franke es una víctima más.

Mr. Robot

La aparición del “hacker bueno” para balancear los tantos y contraponerse con el “hacker malo” nublan el leit motiv que la serie presenta en los primeros episodios y la vuelven maniquea. Sin embargo, la aparición de estos jóvenes que teclean líneas de código en pantalla, burlan firewalls y dejan troyanos en sistemas de máxima seguridad le da un toque fantástico a la historia y, a través del lenguaje técnico, aprovechan para explicar y confundir sobre lo que está pasando. Acaso en el momento en el que la serie parece tomar un curso previsible, donde ya fueron presentados buenos, malos, víctimas y victimarios, la ficción pega un volantazo que nos deja frente un problema ineludible: el “gran hermano” del siglo XXI.

El círculo

Hace unos meses Facebook volvió a estar en el centro de todas las miradas por el escándalo de Cambridge Analytica. La filtración involucró datos de más de 50 millones de usuarios que fueron usados para delinear mensajes políticos en campañas electorales. Pero esto no es nuevo, en el año 2013 Edward Snowden dio a conocer información que denunciaba que la NSA había recopilado datos de clientes de Verizon, que tuvo acceso a los datos de usuarios de Google, Microsoft, Facebook y Yahoo, entre otros, y que las empresas accedieron a entregar esa información.

Como un pariente lejano –y ficcional– de PRISM, Burning Man es el nombre de una operación norteamericana que involucra un software de alta complejidad y que, a través de la NSA, pretende controlar en tiempo real a todos los ciudadanos del mundo; saber quiénes son y qué hacen, incluso cuando están puertas adentro. Sin comerla ni beberla, Lukas Franke se encontró obligado a exponer este programa ante el mundo para tratar de recuperar su vida, aunque pueda perderla en el intento.

Convertido lentamente en un thriller atrapante, You Are Wanted presenta un temor del siglo XXI apto para todo público, donde muchas cosas son sobreexplicadas y donde las referencias a series como Black Mirror y Mr. Robot están a la orden del día. Como las capas de la cebolla, la serie corre una y otra vez el foco de atención introduciendo en cada capítulo una nueva incógnita.

You Are Wanted

Una vez desgarrada, la postal berlinesa se tiñe de grafitis, ruinas, senderos penumbrosos y unas cuantas persecuciones. El espectador deberá llegar hasta los últimos episodios de esta serie para descubrir qué pasa con Lukas, su familia, Burning Man y los gobiernos en pugna. Producida por Warner Bros. y Amazon Prime Video, la serie es protagonizada por Matthias Schweighöfer (quien también oficia de productor y director de algunos episodios). La primera temporada vio la luz en 2017 y cuenta con seis episodios. La segunda, con la misma extensión, fue estrenada este año en la plataforma de streaming de Amazon.

 

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Mariano Vázquez
Doctor en comunicación por la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata y docente ad honorem en el Taller de Tecnologías de la Comunicación en la misma casa de altos estudios. Investiga en temas asociados a la esfera pública y la interactividad virtual.

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