ESPECIAL GOT: EL ÚLTIMO JALÓN

El autor, un viejo crítico de La Cueva, retorna con el espíritu lúdico más fuerte que nunca y nos desafía a un Prode final. ¿Se animan a jugar?

Así como un guerrillero a momentos de cumplir su revolución o el historiador que se sabe que es parte de la historia, porque no sólo indagará momentos después de qué esta suceda y la vivirá en el momento que dure, Games of Thrones está a nada de estrenar su nueva y última temporada y yo aquí, en esta frase que es una república con un lobo huargo en su estandarte.

Esta última y nueva temporada promete no sólo marcar un camino en este curro de las series, sino que directamente lo pavimenta y le pone un puesto de panchos en cada esquina. En primer lugar los capítulos no duran una hora (eso es para los giles), no, en esta nueva y última, los capítulos duran hora y media, hora cuarenta. Es verdad que son menos capítulos (la temporada tendrá seis), pero de hora y media como ¡¡¡mínimo!!! Es como si desde abril nos preparáramos y nos comprometiéramos a mirar seis películas. Para mi es mucho y estoy agradecido, siempre vi mis expectativas superadas incluso en la temporada más floja que tuvo los capítulos ¡“The door” y “La batalla de los bastardos”, papu!

Alguna vez con razón toda y absoluta sentí con la sabiduría de mis años que después de Breaking Bad vendría y me vencería la desazón de no tener Breaking Bad. Y así fue. Hoy la sensación es gemela y la misma en su mejores y peores momentos, pero tarareando en tono elegíaco de la clásica canción del inicio de GOT.

En segundo lugar, no sé hace cuánto de esa sensación, de esa adrenalina que tienen los asesinos en serie o los soldados de élite, que significa una nueva temporada de los Lannisters contra los Stark y la Khaleesi, los dragones, el Cuervo de tres ojos y el señor de la noche y la mar en coche, pero la mar es el mar inexistente del agua más cristalina y el coche es un Lamborghini último modelo. Alguna vez con razón toda y absoluta sentí con la sabiduría de mis años que después de Breaking Bad vendría y me vencería la desazón de no tener Breaking Bad. Y así fue. Hoy la sensación es gemela y la misma en su mejores y peores momentos, pero tarareando en tono elegíaco de la clásica canción del inicio de GOT.

En tercer lugar, mientras el lector pueda estar leyendo (porque todos sabemos que se escribirán centenares y centenares de letras en torno a GOT) se espera datos o curiosidades, a modo de Prode, voy a vaticinar el destino de los personajes principales de la serie. En última instancia, si algún fana (de la serie y no mío, desde luego) quiere hacer su Prode en eso que es hoy cuando lee por primera vez este artículo y el final de la serie, lo puede hacer e incluso jugar con sus amigos..

Varys: muere por culpa de Tyrion

Tyrion: No muere.

Euron: Muere, lo mata Theon.

Theon: No muere, ya le cortaron el pitilin.

Yara: No muere, qué sé yo. “Los hermanos se han unido”.

Cersei: Pierde el hijo. Ella muere y lo voy a festejar tanto como cuando murió su hijo Joffrey y como cuando gana Boca.

El Perro: Pelea con la Montaña

La Montaña: Pelea con el Perro.

Arya: Difícil, sobrevive, me cuesta mucho pensar que haya un ser que mata a Arya.

Jaime Lannister: Vive, yo odio a los Lannisters pero la gente lo quiere.

Bran: Muere, y si no para qué tanto lío con el lisiado este.

Sam: Vive, siempre me cayó bien Sam.

El Gusano Gris: Muere, no tiene posibilidad de llegar al capítulo tres.

Drogon y Rhaegal: Se mueren. Tristeza mal.

Jorah Mormont: Muere, hace bastante que vive de prestado el pibe ese.

Sansa: Vive, pero se muda al Caribe.

El Señor de la Noche: Muere, papá. Recontra muere.

Daenerys: He de confesar que estoy enamorado de Emilia Clarke. Así que su personaje tiene un hijo y ella viva y la serie termina feliz. No me miren así, en la frase anterior dije que estaba enamorado.

George R. R. Martin: Saca los libros  que le quedaban y se llena de guita. Laburá, fiaca, tus lectores necesitan esos libros.

La serie: Se lleva todos los premios y se convierte en un ayer definitivo en la vida de varios televidentes, si es que la gente todavía mira la tele.

Jon: Muere en la muerte más heroica de la serie y momentos después me pongo a llorar.

En cuarto lugar, última frase del artículo y sólo para iniciados: “el caos es una escalera”.

 

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Pablo Osorio
Pablo Osorio nació en Quilmes en 1984. Allí reside en la zona de Ezpeleta. Actualmente estudia el Profesorado en Letras en la Universidad Nacional de La Plata. Ha dictado talleres de narrativa. En el año 2012 publicó el cuento “Golpe de prólogo” en la colección Narrativa V. En el 2017 publicó el relato “Las monedas no tienen ni lado ni cruz cuando están en el aire” en la revista Jamster. Colabora en La cueva de Chauvet desde el 2016.

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