ESTAMOS EN RECONTRA INVIERNO

 

En el escritorio de nuestra oficina central, se apilaron varias notas que tienen como tema central las series. Tómese esta reflexión en torno a Game of Thrones, cuya séptima temporada se acerca cual frío del inverno, como el anticipo de una seguidilla de artículos en la misma línea. Cabe destacar que el día del estreno de la nueva temporada de la saga que hizo popular la idea de la inminencia del invierno, es el cumpleaños del autor.

 

(Advertencia: esta nota no contiene spoilers de la nueva temporada de Games of Thrones, aunque sí incluye, para compensar, consejos útiles para la vida cotidiana)

 

Listo, se acabó lo que se daba. Basta de fotos de los sets de filmación que se viralizan y arman polémicas que no llevan a ningún lado, si Kit Harrington se toma una foto con Lena Headey mientras bajan una birra y el vaso de ella está más vacío que el vaso de él, eso significa que los Lannister van a ganar la guerra (y recuerden siempre lavar el arroz antes de ponerlo a hervir, para eliminar el almidón con el que se lo procesa). Basta  de darle bolilla a series que son pura estafa (recomendación: no vean Sense 8). Basta de repasar temporadas anteriores en busca de detalles que puedan resolver algo de lo que vendrá o basta de repasar los capítulos favoritos de Breaking Bad, The Sopranos o alguna otra serie que sea fuera de serie. Se terminó la joda.

Nueva temporada, época de esperanza y más teniendo en cuenta la temporada anterior: la más floja y dispersa de todas, salvo el capítulo “Hold the door” y el genial “Battle of the Bastard” que parecieron ser los únicos que tenían ganas de filmar, el resto fue relleno y apuro (apurao el capítulo 10 que precipitó todo lo amontonao de los hechos que no se definieron en los nueve capítulos anteriores, dijo el paisano que recomienda siempre limpiar la parrilla, sacarle la grasa de asados anteriores, antes de poner la carne, porque sino cae la grasa en las brazas generando un humo a partir de desechos que impregna el preparado). ¿Y por qué fue tan floja? Creo yo por la falta de libros publicados en que apoyarse para la realización de los guiones ¿Y para cuándo esos libros George R. R. Martin? Sin importar cuanto tarden, HBO ahora paga una campaña publicitaria de lujo a puro spoiler. Imagínense que, muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el escritor Jorge Erre Erre Martin terminara su ciclo de novelas Canción de hielo y fuego diametralmente diferente al final de la serie televisiva que se basa en las mismas. Pero eso es realismo mágico. Así, supongo yo, superado el trauma de la temporada anterior, doy por sentado que esta será diez veces mejor; y ojo, guionistas, directores y actores tienen menos margen y espacio, ya que esta temporada contará tan sólo con siete capítulos para darnos lo que pedimos y alguna vez nos supieron dar: violencia, incestos, desnudos, dilemas, disputas de poder y dragones.

Pero la nueva temporada de GOT toma carrera para dar otro salto, un salto que no define muy bien cuál es su fuerza de despegue, la longitud-duración de su trayectoria y lo aparatoso de su aterrizaje. O mejor dicho, Juego de Tronos, si todas las cosas salen bien (y ya que estoy recomiendo a los que sufren espolones: veinte minutos diarios de andar pisando una botella con hielo en un movimiento de aquí para allá) pasa la barrera media de las series y se convierte en una obra de arte.

 

Pero la nueva temporada de GOT toma carrera para dar otro salto, un salto que no define muy bien cuál es su fuerza de despegue, la longitud-duración de su trayectoria y lo aparatoso de su aterrizaje. O mejor dicho, Juego de Tronos, si todas las cosas salen bien (y ya que estoy recomiendo a los que sufren espolones: veinte minutos diarios de andar pisando una botella con hielo en un movimiento de aquí para allá) pasa la barrera media de las series y se convierte en una obra de arte.

El resto no es algo que pueda arrimar a la predicción; no sé si Sansa va a traicionar al genio de Juan Nieve (bueno, Jon Snow); o cuántas victorias van a tener los hermanitos Lannister cuando el súper equipo de la Khaleesi y sus patiños (Tyrion, Gusano Gris, etc) invadan el Desembarco del Rey; será que Arya se encontrará con algún Strak; cómo le irá a Theon Greyjoy en eso de andar sin pene por la vida; se volverán a encontrar Brienne de Tarth y el Mata reyes; quién nos defenderá de los Caminantes Blancos; ¿Y Renly?

Lo que queda es el deporte anual de curarme una gripe para el día de mi cumpleaños, cumplo el 16 y que mejor regalo que la buena salud y el capítulo inaugural de GOT; y antes que me feliciten y saluden por el aniversario de mi nacimiento, yo saludo y felicito a otro miembro de la revista que el mismo día desde hace la misma cantidad de días y años que yo viene ejerciendo el violento oficio de la vida. ¡Feliz cumpleaños y que cumplas muchos más! Como dije, si me curé la gripe del jueves y me repuse de la resaca del sábado, el domingo a la noche, ya estoy ahí a la expectativa, en el sillón de casa, tapado con una frazada, porque al fin y al cabo, de todos modos, como es natural, aunque engañen los días de 27 grados en el medio del julio y agosto, y ya arranquen las vacaciones, siendo yo un año más viejo, hay que decirlo, The Winter is here.

A disfrutarlo.

 

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Pablo Osorio
Pablo Osorio nació en Quilmes en 1984. Allí reside en la zona de Ezpeleta. Actualmente estudia el Profesorado en Letras en la Universidad Nacional de La Plata. Ha dictado talleres de narrativa. En el año 2012 publicó el cuento “Golpe de prólogo” en la colección Narrativa V. En el 2017 publicó el relato “Las monedas no tienen ni lado ni cruz cuando están en el aire” en la revista Jamster. Colabora en La cueva de Chauvet desde el 2016.

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