KARATE OLD

El autor recibe con los brazos abiertos una serie de YouTube que exuda años ochenta y que transportará a más de uno a viejas fantasías de kimonos y patadas voladoras.

 

¿Dónde quedamos? ¿En Karate Kid 4 (1994)? No. Esa no la vio nadie, o nadie dice que la vio, aunque yo prefiero haberme quedado ahí porque está Miyagi (es la última de Pat Morita) y no en el zonzo remake con el hijo de Will Smith y Jackie Chan. Pero la mayoría no quiere quedar en ninguno de los dos lugares porque quieren quedarse donde arranca Cobra Kai (spin off de la saga Karate Kid. Acá suspendo un toque la noticia del estreno de esta serie para preguntar si alguien ¿vio ese capítulo de How I Met Your Mother en que Barry Stinson invita a William Zabka al casamiento y al tipo, los otros invitados, lo reciben con abucheos y le tiran pochoclos; o Loco por Mary (1998) cuando Matt Dillon habiéndola espiado a Cameron Diaz, le dice, o mejor dicho, ambos dicen que Karate Kid es una de las mejores películas, de esas que ya no se hacen; alguien recuerda esa publicidad de cierto limpia muebles en la que un hombre le escribe una carta a Miyagi porque al aplicar el “encerar y pulir” en un altercado en la calle termina recibiendo un piñón en el ojo? Es decir y quiero decir, que no hay dudas con respecto a la condición de clásico inoxidable de Karate Kid, película de formación, iniciática para muchos de los que amamos el cine ¿La razón? No interesa o no puedo darla. Lejos está de ser una película de artes marciales con grandes escenas de peleas como Operación Dragón (1973), es en algún momento una película de amor adolescente, un film de maestro y alumno, o una película sobre la amistad. Quizá por eso, quizá por todo eso al mismo tiempo, al fin y al cabo, cómo olvidar las escenas y líneas icónicas, la patada de la Grulla, “Encerar y pulir”, “Bárrele la pierna”. Acá termino la interrupción. Sigan nomas con la nota) que destila años 80 desde sus primeros planos y acordes a pesar de ubicarse en la actualidad, porque los treinta y tantos años que han pasado lo han pasado por encima a John Lawrence (William Zabka) que tiene un laburo de mierda, un hijo que no ve y una dieta poco saludable: él quiere que vuelva esa época dorada, como todo viejo choto que se viste de nostalgia y se exilia en los recuerdos, cuando era joven y bello, y ganaba minitas vestido de esqueleto y le hacia bulling del bueno a… porque la cosa no quedó bien un carajo con su némesis Daniel Larruso (a Ralph Macchio no sé si la vida le pasó por encima, pero le quedó rarísima la cara, no como si no fuera la cara de él, pero sí como si le hubiera robado la papada a alguien. Para pensarlo) que vende autos, tiene una hija adolescente, una esposa que está buena, en fin, el sueño americano, pero es un goma total y lo odiamos.

Lejos está de ser una película de artes marciales con grandes escenas de peleas como Operación Dragón (1973), es en algún momento una película de amor adolescente, un film de maestro y alumno, o una película sobre la amistad.

Es raro que Cobra Kai establezca paralelismos entre el personaje de Johnny y Miyagi, en donde vive, en eso de laburar arreglando cosas y de salvar pibes flacuchos de palizas grupales. Ojo, también Johnny les va enseñar valores a sus alumnos, valores cuestionadísimos, sin dudas, señora, pero era esto o un spin off de The Goonies (1985), y ni daba. (Ya que estamos se ha anunciado una secuela del spin off de Rocky, Creed en el que el hijo de Apollo va a pelear contra el hijo de Ivan Drago. Bueníchimo. Perdón por una segunda interrupción. Sigue la nota) Es decir que no se sabe bien si Johnny va a ser un villano o un héroe, bueno o malo como el cirujano plástico de Macchio, casi como que la papada le arranca desde las mejillas. Raro. Rarísimo.

Por lo pronto, Cobra Kai es la apuesta, la pretensión de YouTube para entrar en la conversación con NetFlix y Hbo en esto de las series. ¿Le saldrá? ¿Quién sabe? Los dos primeros episodios de la serie están gratis en la página y los restantes te los cobran. Similar estrategia de negocios tiene el tipo que vende cocaína en mi barrio y no le va mal.

Imagínense si Elisabeth Shue retoma su papel también, sería increíble. Gente, no me miren así, no hay Juego de Tronos hasta el año que viene, así que alisto el kimono sin mangas, la vincha negra, unos cajones de manzanas para romper y unos cuantos KIIIIIIIAAAAAS para el momento en que lo haga. Total, viva la pepa.

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