LA VÍA LÁCTEA: ACERCA DE EL ORNITÓLOGO, DE JOÃO PEDRO RODRIGUES

Oíd la palabra de Dios, peces del mar y del río, ya que esos infieles herejes rehúsan escucharla.

San Antonio de Padua

San Antonio de Padua, santo lisboeta, fue un reconocido franciscano y doctor de la Iglesia durante el siglo XIII. Es el santo portugués por excelencia. Joao Pedro Rodrigues (El Fantasma, Morir como un hombre) decide revisitarlo, luego de su cortometraje Manhã de Santo António, en El Ornitólogo.

El comienzo establece unas coordenadas precisas: Fernando (el actor francés Paul Hamy, doblado al portugués por el propio Rodrigues) es un biólogo que comienza su trabajo de campo en la reserva natural de Trás-os-Montes, entre ríos y acantilados, cerca de la frontera con España. Su novio lo extraña y se preocupa por él: le pregunta por mensaje de texto si ya avistó cigüeñas y si toma regularmente sus píldoras (en razón de qué enfermedad, nunca se devela).

Fernando observa aves: la cámara-binocular se detiene en una pareja de somormujos que nadan en el río, en unos buitres leonados, en un águila real elevándose en una termal. Pero lo que busca es una cigüeña negra (Ciconia nigra), una especie de plumaje negro verdoso con vivos blancos en la parte inferior y el pico y la cara rojos. Entre observaciones, Fernando nada en el río, su cuerpo musculoso atraviesa las aguas con potencia y velocidad.

Para continuar con su trabajo, debe dejar su camioneta e internarse en kayak por el río. Lleva siempre los binoculares al cuello. No cesa de observar. Pero también es observado: los pájaros, la naturaleza misma, lo sobrevuelan. Hasta que por fin divisa una de las cigüeñas. Hipnotizado por su objeto de estudio, Fernando pierde el control en unos rápidos y se accidenta. Lo que sigue es difícil de definir: el desafío de lo no-racional divino/demoníaco al racionalismo científico ateo; la irrisión de la vida de los santos; un delirio motivado por la pérdida de la medicación; un Vía Crucis subversivo.

Hay una lógica pesadillesca en el desarrollo de la trama a partir del accidente que recuerda a Rester Vertical de Alain Guiraudie (la cercanía no termina allí: el recorrido Pasional y la homosexualidad son temas que se repiten en ambos films).

Las referencias religiosas se vuelven evidentes y abundantes: Fernando es sometido en un San Sebastián (santo queer, ícono gay más antiguo, encarnado por Mishima e interpretado por Derek Jarman, temprana representación del bondage) por dos mujeres chinas católicas que intentan —sin éxito, en principio— hacer el Camino de Santiago; hay un Jesús, rústico e inocente, pasolineano y erótico sordomudo; demoníacas celebraciones paganas oficiadas en mirandés por hombres carnavalescamente disfrazados; la herida de la lanza en el costado que se repite; una paloma blanca (símbolo del Espíritu Santo) que atrae los cuidados del protagonista (y luego su ira); peces, animales ligados al primer cristianismo por el ICHTYS, aquél símbolo conformado por dos arcos que se cruzan de modo de formar el perfil de un pez, a quienes San Antonio predicó para asombro de los herejes, y a quienes también predica Fernando en el proceso de disolución de su identidad, desintegración materializada en el borramiento de sus huellas digitales, en el deshacerse de sus llaves y registro de conducir (cuya fotografía había sufrido la misteriosa mutilación de los ojos) y, finalmente, en la transfiguración corporal, cuando la voz del director deja paso a su propio cuerpo en desmedro del de Paul Hamy, momento que coincide con el devenir Antonio de Fernando.

El Ornitólogo no sólo es un maravilloso ejemplo de cine silvestre, sino también, en palabras del propio Joao Pedro Rodrigues, una “hagiografía blasfema”: el camino de la santidad está lleno de pecado y voluptuosidad. Como en El Fantasma, película repleta de fantasías sadomasoquistas (escatología, violación, rubber), aquí el director también deja lugar a la exposición de sus inquietudes más íntimas: él también soñó con ser un ornitólogo.

 

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Ezequiel Iván Duarte
Es licenciado en Comunicación Social por la UNLP. En la actualidad cursa el doctorado en Comunicación de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la misma casa de altos estudios. Investiga la obra del pintor, escritor y cineasta Jorge Acha, las formas en que figura la historia.

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