EL LENGUAJE ONÍRICO DE TWIN PEAKS

Luego de 25 años, Twin Peaks, la serie que marcó el comienzo de un nuevo lenguaje en la televisión, volvió para resolver —o dejar más dudas— sobre el arte onírico de Lynch, la trama poco convencional del relato y un nuevo espectador desafiante a las formas de ver series hoy.

 

Recientemente finalizó la nueva temporada de Twin Peaks (2017), que trajo con ella un nuevo concepto en cuanto a la múltiple oferta de series disponibles por streaming. Gracias a la colaboración de Netflix, se pudo disfrutar, semana a semana y casi en conjunto con su estreno norteamericano, de los 18 capítulos que pretendían cerrar el arco argumental inventado en 1990 con la serie original, más la película Fire Walk With Me (1992) y su material adicional —pero canónico— Twin Peaks: The Missing Pieces (2014). La serie original ya había marcado un nuevo lenguaje en cuanto al sistema de entretenimiento por tv: una historia intrigante planeada desde el género de detectives, acompañada de terror, comedia y drama. Pero fue el arte onírico de Lynch y la fantasía misteriosa lo que hizo que Twin Peaks sea un relato no convencional para con el resto de las series.

La nueva temporada no fue la excepción: a lo largo de los 18 capítulos no se perdió el hilo de la historia principal que había quedado inconclusa hace veinticinco años. Pero fiel a su estilo, el director David Lynch continuó con un lenguaje establecido desde sus propios términos artísticos. La historia se vuelve secundaria, por más que el espectador intente darle una lógica a los acontecimientos mostrados a lo largo de la serie, lo importante es la forma en la que el autor entrega un relato casi de libre interpretación.

La primera serie de culto en internet

Al no ser re-transmitida por las cadenas de cable local, Twin Peaks era un objeto de culto que había quedado en la memoria de los lejanos 90s. Los nacidos luego de esa época supieron de la serie y la consiguieron gracias a Internet y sitios de series online. No era una serie popular o repetida en los canales junto con los demás éxitos, pero mucha gente la conocía y la recomendaba. Las referencias en otros programas más populares y el conocimiento sobre la filmografía del propio Lynch, remiten a esos capítulos misteriosos en donde el director contó una historia utilizando los mismos recursos oníricos que caracterizan a sus películas.  La serie original y la película/precuela eran tan llamativas como el misterio que las envolvía.

Lo concluido solo trae más preguntas y, en este caso, trae consigo una serie de teorías que quedarán dando vueltas en la cabeza de los espectadores y en los foros de Internet por muchos años más

La historia anti convencional contada por David Lynch y Mark Frost se centra en una mitología creada por el propio Lynch para justificar su lenguaje artístico. De la misma manera que antes lo hicieron autores como H. P. Lovecraft y Stephen King, Lynch crea un mundo limitado por sus propias reglas en donde lo fantástico se justifica —o más bien no se justifica— gracias a lo desconocido que es para todos este mundo. Los acontecimientos atemporales, mundos paralelos y el recurrente enfoque soñador que tiene la serie de los 90s como contemporánea, es un lenguaje establecido solamente para justificar la continuidad de los hechos paranormales. Lynch no viene a explicar al final de la historia el porqué de las cosas y esto es porque no hay una explicación clara para las mismas. Las reglas establecidas durante el trayecto de la historia pueden ser modificadas a gusto por el autor, ya que no se busca un sentido concreto a los acontecimientos, sino una profundidad en cuanto al arte de contar una historia.

Repitiendo esta fórmula tenemos el final de temporada actual, en la cual se realizó algo casi sin precedentes en la historia de las series de tv (con excepción tal vez de la serie 24). Al comenzar la temporada emitieron los episodios 1 y 2 el mismo día y al finalizar la serie, hicieron lo mismo con los capítulos 17 y 18. Esto no es gratuito, no es un regalo que hicieron los productores para no tener que esperar una semana más. Si se reproducen en paralelo los episodios 1 y 2 se puede divisar que muchos eventos pueden estar coordinados, lo que nos da a entender que los sucesos que ocurren en dichos capítulos son simultáneos. Partiendo de esta base y teniendo en cuenta que se repitió la fórmula de estreno para los capítulos 17 y 18, se puede realizar el mismo experimento con estos dos y reproducirlos en simultáneo (de hecho algunos canales en Youtube ya lo han hecho), reflejando ciertos matices que ayudan a desenvolver mejor ese final. Por un lado, tenemos el episodio 17, en el cual el villano es por fin derrotado, se produce el encuentro amoroso y todo indica que los héroes van a resolver el embrollo. Pero el amargo episodio 18 escupió un dialogo casi inexistente, en donde los héroes vuelven a meterse en situaciones sin escape, el romance se pierde y abandona, y, sobre todas las cosas, el final no esclarece la historia en lo más mínimo.

Imitando el patrón de final de temporada utilizado por Lynch en 1991, el anteúltimo capítulo refleja una situación heroica, en la cual el protagonista, con la ayuda de sus secundarios, vence al enemigo y rescata a su amor. Pero, al final de la misma, todo resulta en una confusión de imágenes y situaciones extrañas, donde luego de viajes a mundos paralelos, la serie termina con una gran incógnita y bases para continuar la historia. Final abierto. El episodio 18 de la temporada estrenada este año es un recuerdo de que la conclusión no es algo que se consigue y llega a lo definitivo.

Lo concluido solo trae más preguntas y, en este caso, trae consigo una serie de teorías que quedarán dando vueltas en la cabeza de los espectadores y en los foros de Internet por muchos años más. David Lynch crea una serie para el culto, que sigue generando fanáticos gracias a lo no convencional de su relato. El resultado de una nueva temporada tan extensa es despertar nuevamente la curiosidad de los espectadores y acercar a nuevos seguidores al culto generado por Lynch. En una época en donde se estrena una nueva serie por mes, se suben todos los capítulos juntos y el criterio para su rating se basa simplemente en la cantidad de reproducciones, Lynch devuelve ese frescor que puede decepcionar en cuanto a su incapacidad para satisfacer al relato convencional, pero nadie dijo que se tiene que hacer una serie para dejar contentos a todos, por más que hayan pasado 25 años.

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Oriundo de Chubut, estudió Licenciatura en Artes Combinadas en la Universidad de Buenos Aires (UBA) y Diseño Gráfico en DaVinci. Durante ese periodo realizó la curación de ciclos de cine tanto en la facultad como en otros espacios artísticos. Actualmente, es redactor de críticas y recomendaciones de cine en JAEBA.

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