TODO LO SÓLIDO SE DESVANECE EN EL AIRE

 

El seriéfilo de la revista, como es su costumbre, recomienda una de sus sagas elegidas. Cierra con su aporte un especial, publicado en las últimas semanas, sobre el fenómeno de las series.

“Los dioses son reales

sólo si crees en ellos”

Mr. Wesnesday

 

“La devoción es

un negocio de cantidad.

Quien tenga más

seguidores gana el juego”

Technical Boy

 

Casi como una historia pagana -y alegórica- del capitalismo, American Gods narra la lucha intestina de un mundo que muta permanentemente, que no se detiene y que se fagocita a sí mismo y donde el orden social revela su cara más frágil.

Centrada en la vida -y los avatares- de Shadow Moon, un estafador de medio pelo, American Gods cuenta la guerra en ciernes de los dioses antiguos frente al advenimiento de las deidades del siglo XXI: los medios masivos de comunicación, la tecnología y su figura estelar, Internet, quienes se disputan el favor de los hombres, a quienes dominan pero, paradójicamente, de quienes obtienen su poder. La fe y la creencia en lo místico, en la religión y los dioses clásicos, retrocede frente a la devoción del consumo, la televisión y, por supuesto, la panacea de Internet y la comunicación permanente.

Pocos días antes de salir en libertad condicional Shadow Moon recibe una noticia del director de la cárcel: su esposa murió en un accidente automovilístico mientras le practicaba sexo oral a su mejor amigo. Libre y sin dinero ni familia, Shadow decide aceptar el trabajo como guardaespaldas del extraño Mr. Wednesday. A medida que avanza la historia dioses, semidioses y duendes mostrarán su cara -y sus poderes- e irán develando por qué no hay dioses posibles si no hay hombres que crean en ellos. Dotada de una belleza grotesca y poseedora de una narrativa efectista y sobrecargada, American Gods abre las puertas a un enigma que, de principio a fin, no se termina de conocer y mucho menos de comprender.

La fe y la creencia en lo místico, en la religión y los dioses clásicos, retrocede frente a la devoción del consumo, la televisión y, por supuesto, la panacea de Internet y la comunicación permanente.

Cada capítulo está prologado por historias de dioses y hombres, historias que se valen de la fe y que se nutren de la sangre humana. En uno de los episodios, Anansi, el dios africano del engaño, se revela tanto en su forma humana como en su forma arácnida. En estos prolegómenos se descubre que estos dioses llegaron a Estados Unidos llevados por sus devotos, quienes les dan vida y creen en ellos.

La estructura de esta primera temporada puede ser definida como un gran relato de viajes y travesías a lo largo de las extensas rutas norteamericanas, en las que los espectadores acompañan principalmente a Shadow y a Mr. Wesnesday. La dificultad que presenta el relato, pero también su principal atractivo, está dado por el desarrollo de la historia que si bien no carece de ritmo retacea toda la información que podría permitir armar una imagen global de lo que sucede. En este marco, los espectadores no tienen más alternativa que acompañar a Shadow en su viaje y en el conocimiento del nuevo mundo que le toca habitar.

“El lenguaje es un virus, la religión un sistema operativo y las plegarias un montón de jodido spam” afirma Technical Boy, la cara más visible de los nuevos dioses, y que está montada sobre el estereotipo del youtuber arrogante, de verba fácil y frases ganadoras. En el marco de un orden que no deja de convulsionar y que se retuerce sobre sí mismo, veremos cómo los nuevos dioses, que vieron la luz al amparo de los más viejos, emergen para quedarse con todo.

La primera temporada de American Gods cuenta con ocho episodios que apenas cubren un tercio de la novela original (2001) escrita por Neil Gaiman.  La apuesta estética, a cargo de Bryan Fuller (creador de Hannibal), es quizás el punto más alto de la serie. La perlita del producto son tres capítulos que fueron dirigidos por David Slade (Hard Candy, 2005).

 

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Mariano Vázquez
Doctor en comunicación por la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad Nacional de La Plata y docente ad honorem en el Taller de Tecnologías de la Comunicación en la misma casa de altos estudios. Investiga en temas asociados a la esfera pública y la interactividad virtual.

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